Las apariencias No engañan
Y allí estaba yo, lo más alegre y sonriente que podía o se podía estar. Esto ya no es lo que era, os escribo desde mi puesto de guardia, desde mi soledad. Y digo no es que yo esté sola, no, no, más bien me siento de más acompañada, os lo prometo. Pero esto como sigo diciendo...esto, ya no es lo que era. ¿Donde está mi motivación por continuar el camino, donde está mi alegría de vivir, donde están aquellos tiempos que sólo quería soñar por que era lo mejor que tenía?. Todo eso se acabó, por qué yo creo...que lo mejor de esta vida ya pasó o no...pero vamos a fingir que estamos bien...yo no engaño, o como decía mi madre, mi querida madre que en paz descanse...yo no se mentir. Así que yo no engaño a nadie, ni siquiera mi apariencia engaña.